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martes, 5 de noviembre de 2013

¿De sabios es rectificar?

Dice mi hermanito Fernando que detecta en mí comportamientos "ligeramente", por decirlo así, ambivalentes. Y es que, después de haber despotricado por activa y por pasiva contra los teléfonos inteligentes, las aplicaciones multitudinarias y unas cuantas aberraciones electrónicas más, él se había creído que iba a machacar mi nuevo "paratejo" a martillazos e iba a recuperar la tradición epistolar que tan buenos ratos me hizo pasar con mi gran amiga Belén en nuestra no muy lejana adolescencia... Y se encuentra, en cambio, con que todas las mañanas le peto el guas con mis mugidos y mis chorradas.
Yo no sé qué es lo que le llama más la atención, que me haya convertido en una adicta al guasáp con tan celérica presteza, que le dé a él la tabarra o que lo haga a las siete de la mañana, que el pobre está todavía medio zombi y yo llevo ya, en cambio, medio mundo recorrido.
Porque hay que reconocerle a la red social de las narices que me permite explotar mi potencial vacuno hasta límites insospechados.
Lo primero fue que empecé a mandar a todo el mundo mensajes de saludo y ¿qué otra cosa iba a poner, sino "Muuuuuuu!"(así, con un sólo signo de admiración, todavía no he encontrado el inicial, snif)? Al fin y al cabo es lo que suelo hacer de viva voz o utilizando mi inseparable vaquita de plástico.
El teclado predictivo, que una no sabe bien si es una gran ayuda o una mierda, ha tomado nota y cada vez que lo activo para mandar un mensaje, la primera palabra que me muestra es esa, Muuuuuuuuuuu! Con gran desesperación, por cierto, de Calimero y de algún otro que encuentran unos trescientos de mis mugiditos cada día en el grupo de la peña. Bueno y qué, otros repiten la misma foto del Fary, no soy la única con fijaciones.
Pero esto no era suficiente para mi afán insaciable y aquí es donde entra en escena otra gran amiga, Gusanita, quien me enseñó dónde estaba el emoticono de la vaca (y la letra eñe, gracias, guapa), un precioso y bonachón ejemplar que muestra su amable carita entre otros bichos menos felices (gusanos, abejas asesinas, pulpos de aviesa mirada...). ¡Qué gran descubrimiento! Simplemente pones el dedo encima y una hilera bovina aparece en tu pantalla. ¡Gran forma de enfatizar tus mensajes!
Y ahí no acaba la cosa, el guas de marras ¡permite hacer el panoli con archivos de sonido! Genial y digna de mención la inestimable colaboración de mi querido sobrino Miguel, que me mandó un par de archivos "semugientes", si es que puede crearse un adjetivo así (de acuerdo con la gramática latina debería ser correcto, algo que muge por sí mismo, qué guay).
Más Ignacio, eterna y desinteresada ayuda para todo lo que tiene que ver con informática, que me enseñó a grabar e insertar mis propios muuuuuuus. Otra vez Fernando sufriendo con paciencia mis tontunas. Creo que eran las seis de la mañana de un domingo o algo así, cuando le mandé el primero... Pero es que yo había tenido una noche muy mala... o muy buena, depende de cómo se mire.
Después llegaron las actualizaciones y una mañana, cuando abría la aplicación, me encontré un dibujito de un micrófono abajo, a la derecha... Fantástico para cuando quieres mandar un mensaje largo y sigues sin apañarte con esa birria de teclado. Pero yo, lógicamente, lo utilicé para mugir a Susana, que es una chica muy agradecida y se parte de risa con estas estupideces.
De ahí a grabar mi propia vaca de plástico, que tiene un tono más grave que mi aterciopelada voz de soprano sólo restaba un paso que no tardé en dar. Ahora ya sólo tengo que reenviar una y otra vez el mismo mensaje, por si no queda claro el grafismo o el icono. Vamos, que muuuuuuuuuuuu en todas las formas habidas y por haber.
Fue cuando decidí cambiar mi foto del perfil (hasta entonces una oveja bebiéndose una Guinness) por unas alegres vaquitas con cara de estar mirando pasar el tren. Ahora que, como la foto es tan chiquitita, sólo se ve una. Qué se le va a hacer.
Hartos ya mis colegas de tan variadas versiones de lo mismo, me llaman plasta (lo comprendo, que conste) e incluso me preguntan qué demonios quiero decir con tanto mugido. ¿Que alguien propone organizar una fiesta? Yo contesto "Muuuuuuuuuuu!" y se quedan sin saber si estoy de acuerdo o no, si voy a participar, si me he enterado o si tengo, realmente, algo interesante que decir. ¿Que otro me manda algún guas que me hace mucha gracia? Pues yo, en vez del icono del que llora de risa o el siempre sosito mensaje "jaja", envío una hilera de vaquitas felices. ¿Que uno o varios terceros me comenta lo hasta las narices que está de algo? Y yo envío mi archivo sonoro. Que hasta mi jefe, cuando me manda algo que sabe que es un marrón, me dice que muja lo que quiera, pero que lo haga.
Porque sólo Paloma, gran mujer, ha comprendido la profundidad que encierra un buen mugido y la cantidad de matices y significados que tiene, con sólo variar el tono, el número de úes o las veces que le doy la vuelta al bote.
En fin, que si los servicios secretos estadounidenses han realizado labores de espionaje en mi entorno, lo mismo piensan que me comunico mediante mensajes encriptados y el día menos pensado me encuentro dos marines en la puerta. Bueno, si son guapos...
Como hasta las gilipolleces más gordas pueden crear escuela, veo con satisfacción cómo algunos de mis antaño detractores se incorporan tímidamente al carro de las vacas, como Mamen, cuando mandó una foto del encierro de Guada y puso debajo "va por ti, muuuuuuuuuuu" y sus compañeros le preguntaron si estaba borracha (¿Cuántas veces habré tenido que escuchar esa pregunta? ¿Esperan respuesta?). Seguid, chicos, pronto convertiremos nuestro grupo de guas en un corral.
Vamos, que con todo este rollo habréis comprendido que me he hecho una experta en esto del guasap, a pesar de estar al borde del suicidio el día que me lo descargué. Y lo que es peor, dedico mucho tiempo libre a idear formas de volcar nuevos mugidos en red, con gran desesperación de algunos, aunque ya hay quien, por no dar su brazo a torcer, sustituye mi onomatopeya por cierta deliciosa marca de cerveza y sólo cito un ejemplo.
Creo que es a todo esto a lo que se refiere Fernando, que se come con patatas todas mis incursiones bovinas, cuando habla de mis palabras y comportamientos contradictorios (¿por qué seremos los Géminis tan incomprendidos?). Y posiblemente espere en este, mi blog y el vuestro, una pública retractación de mis anteriores críticas, de ahí el título de la entrada...
... Pues no, leches, me ratifico en lo que decía. Los teléfonos inteligentes son un asco (y chupan batería como algunos que yo me sé los cubatas) y el guas es un locura que te tiene todo el día pendiente de si has recibido o no nuevos mugidos y planeando formas más creativas y eficaces de difundir los tuyos, debe ser eso que, en entornos internacionales, llaman "information governance". Y menos mal que se le puede quitar el sonido, porque recibo una media de veinticinco mensajitos diarios de muy diversa procedencia.
Lo digo, redigo y requetedigo, aunque sea muy divertido, esto del guasáp es un estrés y un sinvivir.